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“ADIOS,… AMIGO GUME”

Enviado por Jose David Reina Noriega on Jul 19th, 2010 y presentadas en virtud PASTILLITAS PARA EL ALMA. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a traves de la RSS 2.0.

Pastillita para el Alma 14 – 06 -10Como te cambió la vida amigo Gume.

Se pierde en la bruma del tiempo cuando llegaste a Chachapoyas. Era una época que el apelativo de Shelico, sonaba como insulto, para nombrar a los judíos errantes procedentes de Celendín que llegaron a nuestra tierra. Tú jamás te sentiste ofendido con esa frase, muy por el contrario, defendiste como los hombres, y a tu manera, la estirpe de nuestros viejos que con honestidad, la bondad de su corazón y el orgullo del Cumbe y Sendamal asentaron sus huestes y sus ilusiones en la Fidelísima ciudad de nuestros ensueños.

Gumersindo Olmedo Sánchez Zegarra nace en el distrito de Sucre, provincia de Celendín, del departamento de Cajamarca, el primero de enero de 1939, hijo de don Julio Sánchez y doña Cristina Zegarra. Es el mayor de seis hermanos Sergio, Aurelio, Otilia, Martha y Magno.

Hasta el tercer año de primaria, estudia en su pueblo natal en el Centro Escolar Andrés Mejía Zegarra No 87, luego en Chachapoyas, continúa sus estudios en el Colegio Seminario de Jesús María. La secundaria en el colegio San Juan de la Libertad. Sus estudios superiores en la Normal Mixta de Chachapoyas.

En el área pedagógica, se desempeña con eficiencia, en diferentes distritos del departamento de Amazonas, cumpliendo a cabalidad como director de la Escuela Primaria de Leymebamba, Escuela Primaria de Huancas, Escuela Primaria del Tingo, entre otros. Profesor del Instituto Superior Pedagógico Toribio Rodríguez de Mendoza, funcionario del Núcleo Educativo de Chachapoyas, el NEC.

Casado con la dama motupana Rosa Isabel Cabredo Odar, cariñosamente llamada Jenny, traen al mundo a dos hijos, Karina Paola, tecnóloga médico y Julio Eduardo, abogado.

Luchador incansable por los derechos del Magisterio, defendiendo con pundonor y convicción sus ideas del SUTEP, frente a los gobernantes de turno, lo que le costó inclusive, reclusión y cambio de colocación, como venganza política, lo que en ningún momento, le hicieron cambiar o claudicar de sus principios.

Como no recordarte mí querido Gume, con tu carácter irascible y tu empeño de defender la verdad y la justicia, que ya se vislumbraba inclusive en los años de tu infancia. Inolvidable para mi la noche que te rescato de un cuarto del hotel Los Andes, de la calle del Comercio, donde te habían secuestrado, un grupo de tus amigos.

Socio fanático de nuestro Club Higos – Urco. Muchos lo defendimos en la cancha de Belén y en el colegio San Juan. Pocos, como tú, lo defendieron en la mesa de delegados, con tanto pundonor y valentía, haciendo respetar nuestros derechos. Nosotros sabíamos, que tal vez, podríamos perder o empatar en el campo, pero jamás perder en la mesa.

Gumersindo Olmedo Sánchez Zegarra fue en varias oportunidades presidente del Centro Social “Amazonas” donde hizo esfuerzos denodados para devolverle la prestancia y el señorío de sus años mozos, consiguiendo dotarlo de muchas comodidades en beneficio de sus asociados

Enamorado de su tierra natal la Villa del Huáuco, convertido en el distrito de Sucre, jamás se apartó de sus querencias. Nunca perdía la oportunidad de visitarla, para encontrase con sus ancestros, especialmente en la Fiesta del Patrón San Isidro Labrador, comer sus mestizas con un jarro de chocolate y su quesillo o su queso del Agua Colorada. Deleitarse con su zango, su caldo verde y sus cuyes. Caminar por la calle de los Reina, mirando al “Wishquimuna” o por el barrio de Minopampa o el barrio de Chaupehuaza. Admirar los chalanes y los caballos de paso. Recordar al Moshe Sánchez y a la tía Eloisa Zegarra con sus opulentos almuerzos y la gracia y elegancia de las zarquitas casaderas.

La última vez que te vi, fue el 2007, sentado en una mesa de tu restaurante de la plaza de Armas de nuestra tierra. Tus ojos se llenaron de lágrimas, en el encuentro del amigo y del hermano espiritual, que en un recodo del camino volvían a cruzarse. Momento sublime que entendí perfectamente. Lágrimas de hombre, llanto del corazón. Tú llorabas en los ojos, yo lloraba en el alma. Era el reencuentro y la despedida de dos amigos, que se alejaban, para siempre.

Habías ganado una batalla, pero con la claridad de tus pensamientos, sabías que no todo en la vida son triunfos. Me hablaste de los cuidados de tu esposa y del cariño de tus hijos, del amor de  tu santa madrecita, y en tu rostro, se dibujaba la angustia, con el que destino te había postrado en una silla y aceptabas con el corazón partido, por tu hombría y rebeldía, la ayuda que te prodigaban, ante la imposibilidad de tus movimientos.

La vida te había cambiado, querido amigo, pero, en la dulzura de tu alma, permanecían incólumes los sagrados principios de la amistad y la decencia, que no se habían modificado jamás, ni con el dolor de las carnes, ni con la prisión de tu propio cuerpo.

Gracias por eso, mi querido Gume, por ser un amigo, hasta la muerte.

 PROFESOR GUMERSINDO OLMEDO SÁNCHEZ ZEGARRA, UN GRAN LUCHADOR.

 

                                               “DESCANSA EN PAZ”

 

Jorge REINA Noriega

“AYÚDAME A AYUDAR”

reynor@terra.com.pe

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